Virgen del Carmen de Cox

Virgen del Carmen de Cox

En Cox, la Virgen del Carmen no es solo devoción. Es raíz, es sentimiento de pertenencia y memoria compartida. Pocos pueblos viven una unión tan profunda con su Patrona, presente en la forma de sentir, de celebrar y de entender la vida. Su imagen habita en las casas, en las calles y en el corazón de generaciones que han hecho de ella el mayor signo de identidad del municipio.

Pronunciar su nombre es hacerlo con respeto y con amor heredado. Ante su mirada serena, indulgente y misericordiosa, el pueblo ha depositado durante siglos sus súplicas, su fe y su esperanza, buscando consuelo, salud y fortaleza para el cuerpo y el alma.

Cada mes de julio, del 13 al 18, Cox se transforma para honrarla. El amanecer se anuncia con el volteo general de campanas y el estruendo festivo de la pólvora. Las calles cobran vida al ritmo de la dulzaina y el tamboril, mientras los cabezudos recorren el pueblo llevando la tradición de generación en generación.

Las tardes se llenan de música y emoción junto a la Banda “La Armónica”, y el ambiente anuncia que el día grande se acerca. El 16 de julio, Cox despierta con la voz de sus auroros, las campanas al vuelo y el cielo iluminado por fuegos artificiales que proclaman, sin palabras, el orgullo de un pueblo entero.

Vecinos y visitantes de toda la Vega Baja acompañan entonces a la Virgen del Carmen, alumbrándola y rindiendo honores a los pies de la Patrona. Un encuentro que no se explica, se siente. Porque en Cox, la Virgen del Carmen no se celebra: se vive.

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Himno de la Virgen del Carmen de Cox

¡Gloria y honor a nuestra Patrona!
ella condensa de todo nuestro ser,
sin ti, oh Virgen, Cox no tiene vida,
contémplalo Madre postrado a tus pies.
Eres sol radiante que nos ilumina,
fuente que refleja todo nuestro amor;
manto que cobija, con amor de madre,
esperanza eterna de un mundo mejor.
Eres su alegría, eres su ilusión.
Eres coronada, hoy por este pueblo;
eres siempre amada del pueblo de Cox.
Tu monte Carmelo es Cox, Madre Nuestra,
sobre el que derramas las gracias del Cielo,
faro y esperanza sois del mundo entero,
¡Gloria, oh Virgen Pura, Madre del Carmelo!