Castillo de Santa Bárbara

De origen musulmán, declarado como uno de los más antiguos de la Comunidad Valenciana y de España que actualmente se encuentra restaurado.

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Castillo de Santa Bárbara

El Castillo de Santa Bárbara de Cox se sitúa sobre la cima de un monte de unos 80 metros de altura, que ofrece una hermosa vista de la Vega Baja del Segura. En sus laderas y cimas se han hallado restos arqueológicos de todas las culturas sin interrupción desde la Edad de Bronce hasta hoy, con especial presencia ibérica, romana y medieval. Su primer dueño cristiano fue Acardo de Muro, quien lo recibió con la alquería de Cox en 1320 de manos de Heula II, última descendiente del arráez de Crevillente, por intervención del Rey Jaime II de Aragón.

Hacia 1450, siendo propiedad de Bartolomé Togores y Brizuela, fue vendido a Juan Ruiz de Ávalos, nuevo señor de Cox. Su estado era ruinoso, por lo que con permiso del Rey Juan II de Aragón fue reconstruido hacia 1466 para proteger, tanto el nuevo señorío cojense como el flanco Oeste de Orihuela, a la que pertenecía, de las incursiones de moros granadinos y de grupos fronterizos castellano-murcianos que entraban por el corredor entre Abanilla y La Matanza. Tal fue la importancia del castillo en esos momentos para la defensa y protección del alfoz oriolano que las obras se concluyeron en el mismo año de su comienzo.

Como fortaleza reúne los elementos normales de su clase. La muralla está reforzada de contrafuertes, con acceso angular para evitar el uso de arietes, y de estrecho paso para no más de una persona hacia el albacar o espacio entre la muralla y el reducto central. La entrada al recinto habitable era mediante grueso portón de madera claveteada sobre vano rematado en arco de medio punto, y contaba con almenas de estilo árabe y matacanes defensivos. Dentro del recinto, además de dos plantas habitables, hay un aljibe subterráneo y espacio para almacenaje y despensa de forma vertical desde el piso de la primera planta hasta el techo de la segunda.

En la reconstrucción de 1466 se incluyó la ermita de Santa Bárbara como elemento cristiano. Su campana se hacía sonar cuando amenazaban tormentas con peligro de pedrisco, y durante la festividad de la santa se celebraba misa con numerosa presencia del pueblo.

Durante su restauración en 1992 en la excavación del albacar se descubrió el basamento de dos muros de época ibérica (siglos IV-V a. C.), sobre parte de los cuales se asienta la muralla.

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