Cronista

Patricio Marín
Patricio Marín busca aclarar las incorreciones sobre la Historia de Cox desde que en el año 1987 fuera nombrado cronista oficial.
Persigue la verdad con documentos fieles, y debe desentrañar aquellos escritos que, aunque oficiales, contienen más literatura que hechos reales. Patricio Marín Aniorte (1942) se ha encargado durante más de medio siglo de recopilar toda la información histórica acerca de Cox, una tarea que eligió como una afición, y que se ha convertido en su verdadero cometido.
En el descanso de la jubilación Patricio sigue buscando más hechos sobre una población que ya se fundó en tiempos de los íberos, pero que vivió su esplendor con la llegada de los musulmanes, si bien parte de esta Historia no se comprende sin la todopoderosa Orihuela, capital y principal baluarte del Reino de Aragón. Otros hechos que también le apasionan ya que desde joven mamó historias en los muros centenarios del Seminario y la Catedral.
Esta rama del saber pronto comenzó a hacerse hueco en el interés de un joven cojense que veía cómo sus compañeros de colegio terminaban pronto sus estudios. La formación académica no estaba de moda porque no era rentable, pronto los padres les daban a sus hijos el legón y una ‘estiba’ para que se dejaran las tonterías y empezaran a producir.
La posguerra era palpable, pero siempre en una tierra donde se cultivaban alimentos. Siempre había algo que echarte a la boca por muy picante que fuera como el ajo o la cebolla tan característico en este municipio.
Una vez acabados los años de colegio este historiador se mudó al vetusto seminario oriolano, donde vio de cerca monumentos bien conservados en una población que «obtuvo antes el título de ciudad que la propia Alicante». Algo impensable en los actuales tiempos en los que se ha sudado sangre para obtener el título oficial de Gran Ciudad.
«Es que antes Orihuela era otra cosa», según cuenta el cronista. Para él era una ciudad en todos los ámbitos, con su gran censo, su importante poder comercial y sin otros puntos que le restaran protagonismo como Torrevieja o Elche.
La verdadera importancia de Oriola se medía en su poder militar, según cuenta este estudioso, era un punto fronterizo con el Reino de Castilla (Murcia) y se equipó con las mejores dotaciones bélicas, eran otros tiempos en los que la península ibérica estaba más dividida. La Vega Baja a penas se componía de pequeñas aldeas y barrios rurales que trabajaban la tierra, incluso con terratenientes oriolanos que mandaban a sus trabajadores musulmanes.
No obstante, fue un discurso del obispo Fernando Bru Giménez el que marcaría el destino de estudioso de los hechos históricos. Este religioso expuso una homilía en la que relató la historia sobre Teodomiro y el germen de lo pasado entró en la cabeza de este cojense, afincado en Granja de Rocamora.
Nada más finalizar sus estudios en Orihuela pronto se hizo socio de la biblioteca de Callosa de Segura, porque antes no existía una biblioteca por pueblo, y se leyó los Anales de Orihuela de Bellot. Este cura del siglo XVII todavía despertó más el interés por lo sucedido en la comarca ya que en su trabajo hizo un repaso a todo lo transcrito en la Gobernación de Orihuela.
La escasez de trabajo en la huerta obligó a Patricio a emigrar a Francia, como otros tantos amigos de la misma quinta. Los que no iban a la vendimia llegaban
a París, como en el caso de Marín que se empleó en una fundición en la que creaban piezas de bronce para aviones, un trabajo impensable en su pueblo natal.
La experiencia no fue del todo buena ya que el peligro por posibles quedamuras le llevó a cambiar de trabajo y estar de ayudante en un casino hasta que volvió a Cox y comenzó a contabilizar números, que por raro que parezca ha sido su oficio desde su vuelta a España.
De día contable en una gestoría y por la tarde estudioso del antiguo castellano. Una gran dedicación ya que aprendió de forma autodidácta a desesmacarar a historiadores fantásticos y sacar punta a los cuentos de caballerías que se contaban en algunos documentos históricos. Como ejemplo cuenta la historia escrita de un cacique musulmán se convirtió al cristianismo y fue el abanderado de crear varias iglesias, algo poco creíble para este historiador.
Uno de los grandes caballos de batalla desde que en 1981 obtuviera el título de cronista oficial fue la antigüedad del Castillo de Cox. Tras diversos estudios y no menos polémicas Marín Aniorte fecha entre los siglos XII y XIII está construcción debido a su sistema arquitectónico, el almohade. En una jornada de de conferencias se rebatio la teoría del estudioso Rafael Adsuar que dijo en un principio que en lugar de una fortaleza era un palacete. Marín Aniorte y su compañero Rafael Moñino hicieron claudicar al director del Museo de Arqueología de Alicante que reconoció que la construcción era anterior a la fechada y que hizo un estudio poco detallado.
Todo estudio y adaptación a un lenguaje compresivo y actual que este vecino de Granja de Rocamora, en adopción, ha realizado se ha publicado poco a poco en las colaboraciones que ha hecho para los libros de fiestas del municipio. Los trabajos los ha hecho extensibles al público más interesado, sI bien en los últimos años ha publicado dos libros uno con la Historia de Cox, según Montesinos y uno segundo en el que ha detallado todo lo constatado en la parte oeste de la Vega, ‘Anales de la Villa de Cox’.
Ahora concentra sus fuerzas en el recién creado Centro de Documentación y Estudios de Cox.
Como anécdota hay que destacar que hace cincuenta años compartió aula con el hijo del ilustre Miguel Hernández. Nadie sabía quién era su padre. «Desde niños jugábamos con Manolo y éramos ajenos a todo lo que ocurría».
Para Patricio los mayores cambios que ha experimentado la comarca de la Vega Baja desde hace siglos fueron de la mano del Cardenal Belluga. «Esta zona era una albufera llena de especies animales, se produjo lo que sería hoy atentado de primera magnitud contra el medio ambiente al desecar saladares y humedales», explica el historiador. Este permitió que Dolores, San Fulgencio y San Felipe de Neri existieran como pueblos agrícolas para las misiones del religioso.
Con el reparto de tierras la comarca quedó completamente ocupada, se decía el refrán en estas tierras que «todo se cultiva salvo las peñas». Una tendencia que hoy en día sufre el efecto contrario.
Descripción de biografía por Fernando Amat.


